Las sociedades laborales y participadas representan una forma innovadora de organización empresarial que empodera a los trabajadores. Este modelo busca no solo mejorar las condiciones laborales, sino también fomentar la participación activa de los empleados en la gestión de la empresa. A continuación, exploraremos en profundidad sus características, ventajas y la normativa que las regula.
La ley de sociedades laborales y sociedades participadas
Desde los años 70, las sociedades laborales han emergido como una alternativa viable para el autoempleo en España. Este modelo de empresa se fundamenta en la Constitución Española, que establece la obligación de los poderes públicos de promover la participación de los trabajadores en la gestión empresarial y el acceso a los medios de producción.
La primera regulación formal sobre las sociedades laborales llegó en 1997, con la creación de una ley específica que ha sido objeto de múltiples modificaciones a lo largo de los años. Hoy en día, se contabilizan más de 10.800 sociedades laborales en el país, que dan empleo a alrededor de 63.000 personas. La Ley 44/2015, de 14 de octubre, unificó y actualizó la normativa existente, con el objetivo de impulsar el desarrollo de estas sociedades y facilitar la participación de los trabajadores en el capital social y la toma de decisiones.
Definición de sociedad laboral
Una sociedad laboral se define como una entidad mercantil, ya sea anónima o de responsabilidad limitada, donde la mayoría del capital social es propiedad de los trabajadores que además son socios en la empresa. Este modelo permite a los empleados no solo ser parte del equipo, sino también dueños de la empresa en la que trabajan.
Las sociedades laborales pueden surgir de diversas maneras, siendo un caso común el de aquellos trabajadores que, tras el cierre de una empresa, deciden continuar la actividad formando una nueva sociedad en la que son tanto empleados como propietarios.
Requisitos para constituir una sociedad laboral
Para que una entidad sea considerada una sociedad laboral, debe cumplir con ciertos requisitos establecidos por la ley:
- Mayoría del capital social: Más del 50% del capital debe estar en manos de los trabajadores que mantengan una relación laboral indefinida con la sociedad.
- Limitación de acciones: Ningún socio puede poseer más de un tercio del capital social, salvo excepciones temporales en casos específicos.
- Distribución de horas trabajadas: La cantidad de horas trabajadas anualmente por socios no trabajadores no puede exceder el 50% del total de horas trabajadas por los socios trabajadores.
Este marco normativo garantiza que la gestión y toma de decisiones de la sociedad se mantenga en manos de los trabajadores, promoviendo un ambiente de cooperación y responsabilidad compartida.
Estructura de las sociedades laborales
En una sociedad laboral, se pueden distinguir tres tipos de participaciones:
- Socios trabajadores: Son aquellos que tienen un contrato indefinido y poseen la mayoría del capital social.
- Socios no trabajadores: Son titulares de acciones o participaciones, pero no tienen control sobre la gestión de la sociedad.
- Trabajadores: Aquellos que, aunque no son socios, tienen un contrato laboral, ya sea temporal o indefinido.
Además, las sociedades laborales pueden emitir dos tipos de acciones: "laborales", que son propiedad de los socios trabajadores, y "generales", que pertenecen a los socios no trabajadores. Ambas deben tener el mismo valor nominal y otorgar los mismos derechos, garantizando así la equidad en la toma de decisiones.
Ventajas de constituir una sociedad laboral
Establecer una sociedad laboral presenta múltiples beneficios tanto para los trabajadores como para el desarrollo del entorno empresarial:
- Participación activa: Los trabajadores pueden involucrarse en la gestión y toma de decisiones, lo que les otorga un sentido de pertenencia y responsabilidad.
- Estabilidad laboral: La estructura de la sociedad laboral promueve un empleo más estable y de calidad, al exigir que los socios trabajadores tengan contratos indefinidos.
- Conciliación: Este modelo facilita la conciliación entre la vida personal y laboral, permitiendo una mayor flexibilidad horaria.
- Beneficios fiscales: Las sociedades laborales disfrutan de bonificaciones fiscales y subvenciones, lo que puede representar un alivio económico significativo.
Además, estos modelos de empresa tienden a generar un entorno laboral más cohesionado y colaborativo, lo que con frecuencia se traduce en una mayor productividad y satisfacción laboral.
Aspectos legales y normativos
La Ley 44/2015 establece el marco legal para la creación y funcionamiento de las sociedades laborales. El Ministerio de Empleo y Seguridad Social es el encargado de certificar que una sociedad cumple con los requisitos para ser clasificada como laboral, lo que implica su inscripción en el Registro de Sociedades Laborales.
Es importante destacar que una sociedad laboral puede perder su estatus si no se respetan los límites de propiedad de capital social y horas trabajadas establecidos. Esto puede acarrear la pérdida de beneficios y ayudas que se otorgaron durante el tiempo que se mantuvo esa clasificación.
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Las sociedades laborales se presentan como una alternativa viable para aquellos trabajadores que buscan no solo un medio de vida, sino también una forma de involucrarse en la gestión y éxito de su empresa. Al fomentar la colaboración y la participación activa, contribuyen a crear un entorno laboral más justo y equitativo.
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