El mundo laboral se encuentra en constante transformación, y uno de los aspectos más interesantes de esta evolución son los diferentes tipos de contratos que se utilizan para adaptarse a las necesidades tanto de los trabajadores como de las empresas. Uno de estos contratos es el contrato de relevo, una figura que permite una transición más fluida entre trabajadores. En este artículo, exploraremos en profundidad qué es un contrato de relevo, cómo funciona y qué implicaciones legales tiene, para que tanto empleados como empleadores comprendan mejor esta herramienta.
¿Qué es un contrato de relevo?
El contrato de relevo es un tipo de contrato laboral diseñado para facilitar la sustitución gradual de un trabajador que se jubila parcialmente. Su objetivo es asegurar que la transición entre el trabajador jubilado y su reemplazo se realice de manera progresiva, evitando el impacto negativo que podría generar un cambio abrupto en la dinámica laboral de la empresa.
Este tipo de contrato resulta especialmente valioso en empresas donde el trabajador que se jubila posee una amplia experiencia y conocimientos específicos que son críticos para el funcionamiento cotidiano. Gracias al contrato de relevo, es posible que el trabajador jubilado comparta su expertise con el nuevo empleado antes de su retiro total.
Por ejemplo, imaginemos a Don Antonio, un administrador de fincas que gestiona las cuentas de varias comunidades de vecinos. Al acercarse su edad de jubilación, solicita una jubilación parcial. La empresa contrata a un nuevo administrador que, bajo un contrato de relevo, trabajará junto a Don Antonio durante un tiempo, permitiendo que este último le transmita toda la información necesaria para continuar con la gestión sin problemas.
En este sentido, el contrato de relevo no solo beneficia a los trabajadores, sino que también garantiza a las empresas una continuidad en sus operaciones, evitando potenciales pérdidas de información o ineficiencias debido a la falta de experiencia del nuevo empleado.
Elementos clave del contrato de relevo
Se deben considerar dos contratos dentro del marco del contrato de relevo: uno para el trabajador que se jubila parcialmente y otro para el nuevo trabajador que lo sustituye. A continuación, analizaremos cada uno de estos contratos.
a) Contrato del trabajador que pasa a jubilación parcial
El trabajador que se jubila parcialmente, conocido como "relevado", transforma su contrato en uno a tiempo parcial. Este cambio debe formalizarse por escrito y utilizar el modelo oficial. Es fundamental que en este documento se indique la jornada laboral anterior y la nueva, así como las condiciones acordadas.
Es esencial destacar que el trabajador jubilado parcialmente mantiene sus derechos de antigüedad en la empresa. Esta figura es obligatoria cuando el jubilado no ha alcanzado la edad legal de jubilación, lo que significa que puede optar por una jubilación anticipada, siempre y cuando se formalice un contrato de relevo.
b) Requisitos del contrato de relevo del nuevo trabajador
El contrato del nuevo trabajador, llamado "relevista", debe cumplir con ciertos requisitos establecidos en el Estatuto de los Trabajadores. Además, es común que los convenios colectivos incluyan regulaciones específicas. Las condiciones básicas son:
- El contrato debe formalizarse por escrito y en el modelo oficial, identificando a ambos trabajadores.
- El relevista debe ser un trabajador desempleado o uno que ya esté en la empresa con un contrato temporal.
- La jornada del relevista debe ser al menos igual a la reducción de horas del jubilado parcial.
- El contrato puede ser temporal o indefinido, dependiendo de la situación del trabajador jubilado.
- Las tareas del relevista deben ser similares a las del trabajador que se jubila.
El modelo oficial de contrato de relevo
Para formalizar un contrato de relevo, es necesario utilizar el modelo oficial disponible en PDF a través del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Existen dos tipos de modelos:
- Contrato de relevo indefinido: Se debe marcar la cláusula correspondiente para indicar que se trata de un contrato de relevo.
- Contrato de relevo temporal: Similar al anterior, pero se utilizará para contratos con duración determinada.
Terminación del contrato de relevo y su indemnización
El contrato de relevo se extingue cuando el trabajador jubilado totaliza su jubilación. En términos de indemnización, se aplican las mismas normas que para los contratos temporales, lo que significa que se calculará una indemnización proporcional en función de los días trabajados por año de servicio.
Los criterios de indemnización incluyen:
- 12 días de salario por año de servicio para contratos temporales celebrados después del 1 de enero de 2015.
- Escalas específicas para contratos celebrados antes, con un mínimo de 8 días por año para contratos anteriores a 2012.
- Indemnización por despido improcedente de 33 días de salario por año de servicio, con un máximo de 24 mensualidades.
Bonificaciones para la conversión del contrato de relevo en indefinido ordinario
La posibilidad de transformar un contrato de relevo en un contrato indefinido está respaldada por diversas bonificaciones creadas para incentivar la contratación indefinida. Este tipo de transformación no solo beneficia al trabajador, sino que también permite a las empresas acceder a incentivos fiscales y reducir costes laborales.
Los detalles sobre estas bonificaciones pueden ser consultados en la normativa vigente, lo que facilita a los empresarios entender cómo aprovechar al máximo esta opción.
El contrato de relevo en el Estatuto de los Trabajadores
El Estatuto de los Trabajadores establece las pautas para la jubilación parcial y la necesidad de un contrato de relevo. Es importante que tanto empresas como trabajadores conozcan los requisitos y condiciones, que incluyen:
- La jubilación parcial implica una reducción de jornada entre el 25% y el 50%.
- El contrato de relevo debe garantizar que se sustituya la jornada del trabajador jubilado.
- El contrato puede ser de duración indefinida o temporal, dependiendo de la situación del trabajador relevado.
- El trabajador relevista debe cumplir tareas similares a las del jubilado, asegurando una transición efectiva.
Además, las negociaciones colectivas pueden establecer medidas adicionales para fomentar la celebración de contratos de relevo, contribuyendo así a un mercado laboral más flexible y adaptado a las necesidades de la población trabajadora.
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