El valor del contrato indefinido en el empleo actual

La búsqueda de estabilidad laboral es un anhelo común entre los trabajadores, quienes históricamente han asociado tener un contrato indefinido con una mayor seguridad. Sin embargo, la realidad actual muestra que este tipo de contrato ya no garantiza la tranquilidad que una vez prometía. A medida que el mercado laboral evoluciona, es crucial entender las verdaderas implicaciones de estar "fijo" en una empresa.

Índice
  1. La percepción actual del contrato indefinido
  2. Diferencias clave entre contratos indefinidos y temporales
  3. El fenómeno de los contratos fijos discontinuos
  4. La inestabilidad del contrato indefinido
  5. La problemática de los contratos temporales
  6. Opciones para los trabajadores en situación de fraude
  7. El contexto actual de la precariedad laboral

La percepción actual del contrato indefinido

Si bien es cierto que poseer un contrato indefinido es preferible en comparación con un contrato temporal, la realidad laboral de hoy presenta un panorama distinto al de décadas pasadas. La estabilidad que antes se asociaba a estar fijo en una empresa ha disminuido significativamente.

Las reformas laborales recientes han tratado de abordar esta problemática, en particular la reforma laboral de 2022, que se propuso reducir la alta temporalidad en el mercado laboral español. Sin embargo, el cambio en la percepción de lo que significa estar "fijo" refleja un cambio profundo en la relación entre empleador y empleado.

Diferencias clave entre contratos indefinidos y temporales

El principal distintivo entre un contrato indefinido y uno temporal radica en las condiciones de terminación. Aquí se presentan las diferencias más relevantes:

  • Causas de finalización: Los contratos indefinidos pueden finalizarse por despidos objetivos o disciplinarios, mientras que los temporales expiran al cumplirse el tiempo acordado.
  • Indemnización: Un despido objetivo en un contrato indefinido conlleva una indemnización de 20 días por año trabajado, mientras que en un despido improcedente la indemnización es de 33 días por año, con límites establecidos. En comparación, los contratos temporales otorgan una indemnización de 12 días por año.
  • Protección laboral: En cuanto a derechos laborales, ambos tipos de contrato ofrecen niveles similares de protección, como las cotizaciones a la Seguridad Social y el acceso a vacaciones.

Así, aunque el contrato indefinido proporciona ciertas ventajas, la realidad es que tanto los trabajadores temporales como los indefinidos pueden enfrentar el mismo riesgo de despido.

El fenómeno de los contratos fijos discontinuos

Una de las estrategias implementadas por la reforma laboral para afrontar la temporalidad ha sido la promoción de los contratos fijos discontinuos. Aunque esta modalidad proporciona la apariencia de estabilidad, en muchos casos no garantiza un empleo continuo de calidad.

Por ejemplo, un guía turístico que trabaja anualmente solo durante un mes para una empresa, aunque su contrato sea fijo discontinuo, sigue experimentando la precariedad laboral, ya que su tiempo efectivo de trabajo es muy limitado.

Este tipo de contrato permite a las empresas seguir contratando de manera intermitente, lo que puede ocultar la realidad de que muchos trabajadores continúan en situaciones de vulnerabilidad.

La inestabilidad del contrato indefinido

La realidad de ser un trabajador con contrato indefinido ha cambiado drásticamente. Este tipo de contrato ya no significa que un empleado esté asegurado en una empresa de forma indefinida. Hoy en día, lo que realmente no se define es cuándo podría ocurrir un despido.

La flexibilización de las normativas de despido ha permitido que las empresas justifiquen la finalización de contratos indefinidos con mayor facilidad, generando una sensación de inestabilidad para los empleados. La reforma laboral de 2012 ya había reducido las indemnizaciones por despido, lo que ha contribuido a esta percepción de "despido libre", siempre que la empresa esté dispuesta a asumir los costos.

La problemática de los contratos temporales

Una gran parte de los contratos temporales en el mercado laboral español se encuentra en una situación de fraude, ya que en muchos casos deberían ser considerados indefinidos. Esto ocurre cuando no hay justificación suficiente para la temporalidad. Por ejemplo:

  • En contratos por obra o servicio, si la obra no está claramente definida o el trabajo continúa tras su finalización, el trabajador debería ser considerado indefinido.
  • En contratos eventuales, si la necesidad de aumento de trabajo no está debidamente identificada, se debe considerar la conversión a indefinido.
  • Los trabajadores interinos sin un sustituto claro o que continúan trabajando tras el regreso del sustituido también deberían ser considerados indefinidos.

Este fenómeno refleja la falta de regulación y control en el uso de contratos temporales, lo que perpetúa la precariedad laboral. Con la reforma laboral de 2022, se busca reducir esta falsa temporalidad, pero a menudo se convierte en un cambio de etiquetas más que en una mejora real de las condiciones laborales.

Opciones para los trabajadores en situación de fraude

Los trabajadores que se encuentren en un contrato temporal que debería ser indefinido pueden tomar varias acciones:

  • Reclamar a la empresa: A través de una papeleta de conciliación y, si es necesario, presentar una demanda ante el Juzgado de lo Social.
  • Impugnar un despido: Si son despedidos al finalizar su contrato temporal, pueden argumentar que debería considerarse un despido improcedente, dado que su situación laboral se ajusta a la de un trabajador indefinido.

Estas acciones pueden ayudar a los trabajadores a obtener reconocimiento por su verdadera situación laboral y, potencialmente, acceder a las indemnizaciones correspondientes.

El contexto actual de la precariedad laboral

A pesar de que tener un contrato indefinido sigue siendo preferible a uno temporal, la diferencia en las ventajas se ha estrechado considerablemente. Las empresas han encontrado formas de eludir las regulaciones laborales, lo que ha llevado a un aumento en la precariedad.

Algunas de las tácticas utilizadas incluyen:

  • El abuso de contratos fijos discontinuos.
  • La conversión de contratos indefinidos a jornada parcial.
  • La implementación de períodos de prueba extendidos, que facilitan el despido a corto plazo.

La reforma laboral de 2012, a pesar de sus buenas intenciones, ha contribuido a la precarización del empleo, lo que provoca que muchos trabajadores no confíen en la promesa de un contrato indefinido como sinónimo de estabilidad laboral.

El Gobierno ha intentado abordar esta problemática con la reforma laboral de 2022, pero persisten aspectos que requieren atención, como la necesidad de revisar las indemnizaciones por despido, que aún no se han actualizado desde hace una década.

Es esencial que el fin de la precariedad laboral no solo se enfoque en aumentar los contratos indefinidos, sino que también se implementen medidas que protejan a los trabajadores de despidos arbitrarios y que fomenten la creación de empleo estable y de calidad.

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