Tipos de despido laboral y sus características

El despido laboral es un tema crucial que afecta a millones de trabajadores en todo el mundo. Conocer sus tipos y las consecuencias que conllevan es fundamental para cualquier persona que forme parte del mercado laboral. En este artículo, analizaremos en profundidad los distintos tipos de despido, su proceso de impugnación y las implicaciones en términos de indemnización y acceso a prestaciones.

Índice
  1. Clases de despido: una visión general
  2. Despido disciplinario: causas y consecuencias
  3. Despido objetivo: características y requisitos
  4. Despido colectivo: ¿qué implica?
  5. La impugnación de los despidos: un proceso fundamental
  6. ¿Acceso a prestaciones por desempleo tras un despido?
  7. Consulta de documentos laborales: Papeles claros

Clases de despido: una visión general

El despido se refiere a la decisión unilateral de un empresario de finalizar la relación laboral con un trabajador. Esta acción puede derivar de diversas razones y se clasifica en diferentes categorías, cada una con sus particulares características y requisitos legales.

En términos generales, los tipos de despido se pueden agrupar en:

  • Despido disciplinario: Resulta de incumplimientos graves por parte del trabajador.
  • Despido objetivo: Se basa en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
  • Despido colectivo: Afecta a un número determinado de empleados en la misma empresa.

A continuación, exploraremos cada uno de estos despidos en detalle.

Despido disciplinario: causas y consecuencias

El despido disciplinario ocurre cuando un trabajador comete una falta grave que justifica la finalización de su contrato. Este tipo de despido está regulado por el Estatuto de los Trabajadores y, aunque puede variar según los convenios colectivos, hay ciertos incumplimientos que son comúnmente aceptados como causas de despido.

  • Faltas repetidas de asistencia o puntualidad.
  • Indisciplina o desobediencia en el trabajo.
  • Ofensas verbales o físicas a compañeros o superiores.
  • Transgresiones a la buena fe contractual.
  • Disminución voluntaria del rendimiento laboral.
  • Consumo habitual de sustancias que afecten al trabajo.
  • Acoso a compañeros por razones diversas.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que el despido disciplinario puede ser considerado:

  • Procedente: Cuando las causas están justificadas y se cumplen los requisitos legales.
  • Improcedente: Si no se demuestra la causa o no se siguen los procedimientos adecuados.
  • Nulo: En casos de discriminación u otras violaciones de derechos fundamentales.

La indemnización varía según la clasificación del despido, siendo nula la obligación de indemnización en despidos procedentes, mientras que en los improcedentes el trabajador puede optar por readmisión o indemnización, que generalmente es de 33 días de salario por año trabajado.

Despido objetivo: características y requisitos

El despido objetivo se refiere a la finalización del contrato por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción. Este tipo de despido está regulado en el mismo Estatuto de los Trabajadores y se aplica en situaciones específicas.

Las causas más comunes incluyen:

  • Situaciones económicas adversas para la empresa.
  • Reestructuraciones organizativas que requieren una reducción de personal.
  • Avances técnicos que hacen obsoletos ciertos puestos de trabajo.

La indemnización para el despido objetivo es generalmente de 20 días de salario por año trabajado, con un tope de 12 mensualidades. Al igual que el despido disciplinario, este puede ser impugnado y, dependiendo de la resolución, puede ser considerado procedente, improcedente o nulo.

Despido colectivo: ¿qué implica?

El despido colectivo, o ERE de extinción, se produce cuando un despido objetivo afecta a un número significativo de trabajadores en una misma empresa. Esta figura está diseñada para proteger los derechos de los trabajadores y establecer un marco de negociación adecuado.

El número de empleados que pueden ser despedidos en un ERE depende del tamaño de la empresa:

  • Diez trabajadores en empresas con menos de 100 empleados.
  • El 10% de la plantilla en empresas con entre 100 y 300 trabajadores.
  • Treinta trabajadores en empresas con más de 300 empleados.

La indemnización es similar a la del despido objetivo, con un mínimo de 20 días de salario por año trabajado, y también puede ser impugnada.

La impugnación de los despidos: un proceso fundamental

Si un trabajador no está de acuerdo con su despido, tiene la opción de impugnarlo judicialmente. Este proceso debe iniciarse en un plazo de 20 días hábiles desde la notificación del despido. La impugnación se realiza mediante una papeleta de conciliación y es crucial para la protección de los derechos del trabajador.

Las decisiones judiciales pueden clasificarse en:

  • Despido procedente: Se confirma la validez del despido.
  • Despido improcedente: El despido no cumple con los requisitos legales, lo que lleva a la opción de readmisión o indemnización.
  • Despido nulo: Se trata de un despido que viola derechos fundamentales y debe ser revertido.

¿Acceso a prestaciones por desempleo tras un despido?

Cualquiera sea el tipo de despido, los trabajadores despedidos tienen derecho a solicitar prestaciones por desempleo, siempre que cumplan con los requisitos establecidos por la ley. Para acceder a estas prestaciones, el despido debe ser acreditado mediante el certificado de empresa.

En caso de impugnación, el acta de conciliación o la sentencia judicial servirán como documentación adicional. Si el despido es considerado improcedente, también se debe demostrar que la empresa no optó por la readmisión.

Consulta de documentos laborales: Papeles claros

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Conocer los tipos de despido y sus implicaciones no solo es esencial para la defensa de los derechos de los trabajadores, sino también para entender el funcionamiento del mercado laboral. La asesoría adecuada puede marcar la diferencia en la gestión de estas situaciones.

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